domingo, 29 de junio de 2014

Clase Número V

  Exposición: Documento completo Al filo de la Oportunidad 





Organizaciones que aprenden

La organización efectiva es la que aprende y se transforma creativamente, la que busca desentrañar y cuestionar los supuestos básicos profundamente enraizados, llegar a los porqués, indagar sobre el pensar que está detrás del hacer, para dar paso no sólo a las respuestas inmediatas, sino a las trascendentes y novedosas, susceptibles de aplicarse en otros contextos.    Una organización que aprende de manera creativa y autotransformadora se caracteriza por promover permanentemente esas maneras superiores de aprender de todos sus miembros,
facilitándoles los tiempos, espacios y ambientes adecuados para hacer explícitos los modos tradicionales de pensar y de actuar. 

Su atmósfera de trabajo se caracteriza por un grado bajo de jerarquización y especialización en sus funciones; por una actitud favorable al diálogo, al intercambio de ideas y a la experimentación; por una marcada preferencia por el trabajo en equipo; y por un nuevo tipo de liderazgo. 



Educación

La educación es el instrumento más poderoso que ha desarrollado la humanidad para la construcción social, para el desarrollo del individuo, para la elaboración de políticas viables, la consolidación de sociedades gobernables, la solución de problemas materiales y el desarrollo material y social. La educación es el proceso por el cual cada uno de los individuos se apropia del saber colectivo que han desarrollado generaciones enteras antes que él en todas las latitudes y lo utiliza para sí mismo y para sus tareas. La educación es el proceso por el cual se colectiviza el saber y se construye comunidad con base en él. A través de la educación aprendemos a vivir en el mundo simbólico que constituye el fundamento de la humanidad y aprendemos a convivir con quienes lo comparten. Valores, ciencia, lenguaje, creencias y tabúes forman parte de este patrimonio simbólico. 



PANORAMA DE LA EDUCACIÓN 

Desarrollo, cursaba ya en el Congreso el proyecto de la actual Ley General de Educación (Ley 115 de 1994). Esta ley abre caminos para una reforma de la educación formal, y está
actualmente en proceso de reglamentación. La autonomía de las instituciones, el proyecto educativo de cada una de ellas, el gobierno escolar con participación de la comunidad y la constitución de juntas de educación, desde las municipales y departamentales hasta la nacional, prometen una mejor relación entre la educación y la sociedad civil, y permiten anticipar una dinámica de renovación educativa.



RECOMENDACIONES ACERCA  DE LAS ORGANIZACIONES

1.      RECOMENDACIONES GENERALES AL GOBIERNO NACIONAL

1. Adoptar el concepto de la buena gestión y mejoramiento de todas las organizaciones colombianas --para transformarlas en entidades que aprendan continuamente, eduquen a sus miembros y usuarios, y funcionen de manera efectiva-- como una de las estrategias fundamentales en los planes de desarrollo, así como en los proyectos de renovación y transformación de todos los ámbitos de la vida cotidiana. 

  2. Difundir y promover el concepto de las organizaciones efectivas que aprenden y educan, a través de programas interministeriales específicos, bien diseñados, financiados y cuidadosamente implantados y evaluados. Son medios adecuados para ello los concursos, los incentivos, los talleres y seminarios, la identificación y replicación de experiencias exitosas, la investigación aplicada, la producción y divulgación de información y literatura especializada, y el estudio de experiencias en otras latitudes.  

 3. Promover una campaña educativa dirigida a todos los colombianos, orientada a inculcar la idea de que todos debemos exigir a cada una de las organizaciones productos y servicios de calidad, entregados oportunamente y a costos razonables. El principio de petición y rendición de cuentas debe tener plena vigencia en Colombia y la evaluación del funcionamiento de las organizaciones debe convertirse en una actividad periódica y participativa. 

4. Adelantar acciones conjuntas y coordinadas con el sector productivo y la academia, con las organizaciones solidarias y con entidades especializadas en investigación, difusión y capacitación en tecnologías de gestión.  

5. Crear conjuntamente con la empresa privada un Consejo Nacional de Productividad, Gestión y Competitividad que aglutine y ordene los esfuerzos que debe hacer el país para promover los conceptos de productividad y competitividad, y de organizaciones efectivas (eficaces y eficientes), que aprenden y educan, como determinantes directas del incremento de la calidad de vida de todos y de la posibilidad de superar exitosamente los retos que nos plantean la globalización y la modernización de nuestro país. 


RECOMENDACIONES A LAS ORGANIZACIONES PÚBLICAS 

1. Incrementar y ampliar los esfuerzos que se hacen desde el gobierno, a través de la Consejería para la Modernización del Estado de la Presidencia y otras entidades, para mejorar la gestión de las organizaciones públicas. 

  2. Atacar integral y directamente más las causas que los síntomas de los problemas en los programas de racionalización y simplificación de trámites y de implantación de sistemas de control interno. Sólo cuando la misión y las tareas de las entidades públicas se centren en las necesidades de las personas a quienes sirven, cuando se rediseñen los procesos en función de sus clientes y cuando se utilice la información que se obtenga para mejorar dichos procesos, se hará más efectiva la gestión, con el consiguiente beneficio para los usuarios en términos de mejores servicios, más fáciles procedimientos o trámites, y disminución del desperdicio e inadecuada utilización de los recursos. El control interno es apenas uno de los medios de que se vale una organización para cumplir sus fines.

   3. Hacer obligatorio que todos los ministerios, los departamentos administrativos, las empresas industriales y comerciales del Estado, las sociedades de economía mixta y todas las demás organizaciones públicas adopten esquemas integrales y modernos de gestión, y asignen recursos presupuestales para su implantación y para la preparación de los cuadros directivos. Dichos esquemas deberán basarse en una clara determinación de sus misiones y visiones o proyecciones a largo plazo; en un adecuado despliegue de sus políticas; en prácticas administrativas más participativas; en rutinas de mejoramiento continuo de los procesos y los productos; en sistemas de información y de control que satisfagan, en primer lugar, las necesidades y requisitos de los procesos; en la preocupación prioritaria por el desarrollo, la autorrealización y el bienestar de todos los colaboradores; y en concepciones adecuadas del liderazgo de sus directivos.

   4. Combatir y contrarrestar por todos los medios posibles la falta de estabilidad y de continuidad en los esquemas de gestión y en los programas de trabajo de las organizaciones públicas, fuente de inmenso desperdicio y altos costos sociales. 
  5. Modificar las disposiciones que regulan la carrera administrativa de las entidades públicas, pues ellas apuntan más a preservar la permanencia, los beneficios y el escalafón de sus miembros, que a asegurar la viabilidad, la continuidad y la efectividad de las organizaciones mismas. Los cambios deben tener como foco central y final el interés y las necesidades de los ciudadanos. La obligación constitucional impuesta a los gobiernos de preparar un plan de desarrollo para todo el período presidencial puede propiciar un avance en este sentido. 

  6. Orientar la formación de los funcionarios públicos hacia el mejoramiento del personal y a la definición de los perfiles de selección para los cargos directivos y administrativos que privilegien las dotes de liderazgo, la idoneidad para la gestión y las trayectorias y experiencias exitosas, más que a la vigilancia de las normas de carrera o de los procedimientos administrativos de selección, enganche y administración de personal.

 7. Imaginar y diseñar sistemas innovadores para la asignación de los recursos fiscales y el control del gasto público que permitan mejorar la autonomía de las organizaciones y asegurar la legalidad, flexibilidad, eficiencia y oportunidad de la ejecución presupuestal. Son factibles nuevos esquemas si se inspiran y fundamentan en los principios de la participación y la responsabilidad ciudadana, colectiva y compartida, y en el mejoramiento y evaluación continuos del desempeño, en uso en otro tipo de organizaciones. Se debe evitar la práctica frecuente de presupuestar basándose en una proyección de las asignaciones de los períodos anteriores y hacerlo sobre criterios más técnicos, tales como el desempeño, las necesidades de cobertura y las situaciones coyunturales específicas.

8. Focalizar y simplificar el manejo del gasto público para la atención de las necesidades a través de mecanismos orientados a la demanda, inspirados en criterios como los utilizados en los sistemas de becas del Plan PACES (Plan de Ampliación de la Cobertura de la Educación Secundaria) y en los de subsidios directos a los compradores de vivienda.

   9. Formar y capacitar a quienes asumirán las nuevas responsabilidades delegadas en las entidades territoriales por el nivel central, como resultado del actual proceso de descentralización administrativa, en principios, habilidades y técnicas de administración que les permitan manejar adecuadamente los recursos que se les confían.  

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